Sagitario A*, la foto del agujero negro de nuestra galaxia
La foto de Sagitario A*, el agujero negro de 4 millones de soles del centro de la Vía Láctea, se publicó en 2022. Y el más cercano, Gaia BH1, no se ve.
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La primera foto del agujero negro de nuestra galaxia
Con ilustraciones hechas con IA, marcadas en pantalla
Los vídeos de esta publicación
2 vídeos de mi canal. Debajo de cada uno, su apartado en el texto.
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La primera foto del agujero negro de nuestra galaxia
Con ilustraciones hechas con IA, marcadas en pantalla
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De Venus a un agujero negro: 10 cosas que parecen falsas
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En el centro de nuestra galaxia hay un agujero negro con unos 4 millones de veces la masa del Sol, y el 12 de mayo de 2022 se publicó su primera foto. Se llama Sagitario A* y está a unos 27.000 años luz. En la foto se ve un anillo de gas que brilla alrededor de un centro oscuro.
Lo más difícil de creer es el tamaño que tiene visto desde aquí: lo mismo que un donut puesto en la Luna. Para fotografiar eso hubo que convertir medio planeta en una sola cámara.
¿Cómo se hizo la foto de Sagitario A*?
Juntando radiotelescopios de todo el mundo para que trabajaran como uno solo del tamaño de la Tierra. La red se llama Event Horizon Telescope (EHT). En la campaña de abril de 2017 miraron a la vez ocho observatorios, y para sacar la imagen hicieron falta más de 300 investigadores de 80 centros.
¿Por qué costó más que la foto de M87*?
Los científicos lo compararon con intentar sacar una foto nítida de un cachorro que se persigue la cola. El gas que gira alrededor de Sagitario A* da la vuelta en minutos, así que la imagen cambia mientras la estás tomando.
La primera foto de un agujero negro, la de M87* en 2019, era de uno mucho más lejano y mucho más grande. Allí el gas tarda días o semanas en dar la vuelta, y se queda más quieto para la foto.
¿El centro oscuro es el agujero negro?
No exactamente. De un agujero negro no sale luz, así que no se puede fotografiar. Lo que se ve es su sombra: el hueco oscuro que deja sobre el gas brillante que tiene detrás y alrededor. El anillo es ese gas.
¿Cuál es el agujero negro más cercano a la Tierra?
Gaia BH1, a unos 1.560 años luz, en la constelación de Ofiuco. Tiene unas 10 veces la masa del Sol y se encontró en 2022. El récord anterior estaba a más del doble de distancia.
No se ve porque está «dormido»: no tiene un disco de gas cayendo hacia él que brille, como otros. Se encontró por su compañera, una estrella parecida al Sol que le da una vuelta cada 185,6 días. El satélite Gaia, de la ESA, notó que esa estrella se balanceaba sin que hubiera nada visible tirando de ella. Las medidas de otros telescopios confirmaron que lo que tira es un agujero negro.
¿Es peligroso tener un agujero negro tan cerca?
No, aunque «cerca» engañe. 1.560 años luz es tantísima distancia que, a la velocidad de la Voyager 1 harían falta decenas de millones de años para llegar.
Sagitario A* es el final del viaje en Orbit, mi juego de Android: se llega en 100 saltos. En mi vídeo largo 10 cosas del espacio que parecen falsas hago la cuenta de cuánto tardaría la Voyager 1 en llegar de verdad. Más datos en la página de Sagitario A* y en la de Gaia BH1. ¿Hasta dónde llegarías tú?
Los vídeos, uno a uno
La primera foto del agujero negro de nuestra galaxia
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La primera foto del agujero negro de nuestra galaxia
Con ilustraciones hechas con IA, marcadas en pantalla
Lo que digo en el vídeo
Esta es la primera foto del agujero negro que hay en el centro de nuestra galaxia. Se llama Sagitario A asterisco y tiene la masa de cuatro millones de soles. La foto se publicó en 2022, hecha uniendo telescopios de todo el planeta: es un anillo de luz alrededor de una sombra. Pero el agujero negro más cercano que conocemos está a unos mil quinientos sesenta años luz, y es invisible: lo encontraron por cómo hace bailar a la estrella que tiene al lado. En Orbit, ese agujero negro del centro de la galaxia es el final del viaje. ¿Hasta dónde llegarías tú?
De Venus a un agujero negro: 10 cosas que parecen falsas
Lo que digo en el vídeo
Hay un planeta donde podría llover cristal de lado, empujado por vientos de ocho mil setecientos kilómetros por hora. Y en dos mil veinticuatro, el telescopio James Webb encontró en su aire un gas que huele a huevos podridos. Ese planeta existe, y ni siquiera es lo más raro de este vídeo. Vamos a hacer un viaje desde la Tierra hacia fuera, cada vez más lejos. Son diez paradas, y en cada una se rompe una regla que en la Tierra damos por hecha. Venus, el planeta de al lado, es la primera parada. Y la regla que se rompe aquí es una de la Tierra, donde el Sol siempre sale por el este. En Venus, en cambio, el Sol sale por el oeste. Pasa porque Venus gira sobre sí mismo al revés que casi todos los planetas. Y gira tan despacio que, de un amanecer al siguiente, pasan casi ciento diecisiete días de la Tierra. Mientras el suelo casi no se mueve, las nubes dan la vuelta entera al planeta en unos cuatro días. Van con vientos de hasta trescientos sesenta kilómetros por hora. Es como si el planeta estuviera quieto y el cielo corriera a su alrededor. Venus está más lejos del Sol que Mercurio, y aun así su suelo está más caliente, a más de cuatrocientos sesenta grados. Ío, una luna de Júpiter, es la segunda parada. Y rompe otra regla de casa. En la Tierra, el suelo que pisas está quieto y es muy antiguo, pero en Ío sube y baja, y la lava lo cubre de nuevo sin parar. Ío tiene unos cuatrocientos volcanes activos. Es el sitio con más volcanes en marcha de todo el Sistema Solar. Y una luna, lejos del Sol, no debería tener tanto calor dentro. La culpa es de Júpiter. Su gravedad estira y aprieta a Ío en cada vuelta, como cuando amasas una pelota blanda, y eso funde parte de su interior. Y esto no se apaga nunca, porque sus lunas vecinas, Europa y Ganímedes, también tiran de ella, y siempre en el mismo punto de su vuelta. Por cada vuelta que da Ganímedes, Europa da dos e Ío da cuatro. Es como empujar un columpio siempre en el momento justo. Así la órbita de Ío nunca se vuelve redonda, y Júpiter la sigue amasando sin parar. La lava va tapando los cráteres, y el suelo de Ío se rehace solo. Saturno, el planeta de los anillos, es la tercera parada. Y rompe la regla de que lo grande y pesado se hunde. Saturno es gigantesco, pero es el único planeta del Sistema Solar menos denso que el agua. Si existiera una bañera tan grande, flotaría. Los anillos de Saturno, que parecen eternos, se están deshaciendo. Sus trocitos de hielo van cayendo hacia el planeta, como una lluvia. Según la NASA, cada media hora pierden agua como para llenar una piscina olímpica. Y calculan que podrían desaparecer en menos de cien millones de años. Parece mucho, pero Saturno tiene más de cuatro mil millones de años. Como dice el investigador que lo midió, hemos tenido suerte de llegar a tiempo de verlos. Encélado, una pequeña luna de Saturno, es la cuarta parada. Y mientras unos anillos se deshacen, ella alimenta otro. Y aquí se rompe la regla de que el agua cae hacia abajo. Encélado mide unos quinientos kilómetros de ancho, como de Madrid a Barcelona, y está cubierto de hielo. Por unas grietas de su polo sur, escupe agua al espacio. En dos mil veintitrés, el telescopio James Webb midió hasta dónde llega. Una columna de vapor de agua de más de nueve mil seiscientos kilómetros de largo. Más de veinte veces el tamaño de la propia luna. Ese hielo se queda dando vueltas a Saturno y forma uno de sus anillos, el anillo E. Y de paso, Encélado es lo que más luz refleja de todo el Sistema Solar. Titán, la luna más grande de Saturno, es la quinta parada, y es más grande incluso que el planeta Mercurio. Titán rompe dos reglas. La primera, que la lluvia es de agua. En Titán llueve, y hay ríos y mares, pero son de metano y etano, el gas natural de la cocina, que allí es líquido. Porque allí hace ciento setenta y nueve grados bajo cero. Con ese frío, el hielo de agua hace el papel que en la Tierra hace la roca. La segunda regla es que una luna se queda siempre a la misma distancia. En dos mil veinte se descubrió que Titán se aleja de Saturno unos once centímetros cada año. Cien veces más rápido de lo que se calculaba. Nuestra Luna también se aleja de la Tierra, pero tres coma ocho centímetros al año. Titán va casi tres veces más rápido. El planeta del cristal, la sexta parada, está fuera del Sistema Solar. Está a unos sesenta y cuatro años luz. Un año luz es lo que recorre la luz, lo más rápido que existe, en un año entero. Su nombre es de catálogo, HD uno ocho nueve siete tres tres be. Y rompe la regla de que la lluvia es agua que cae hacia abajo. Es azul, pero no por el agua. Es por unas partículas de silicato, el material del que se hace el vidrio. Está a unos novecientos grados, y con vientos de ocho mil setecientos kilómetros por hora, ese cristal caería de lado. En dos mil veinticuatro, el James Webb encontró en su aire sulfuro de hidrógeno, el gas que hace que los huevos podridos huelan como huelen. Era la primera vez que se veía en un planeta fuera del Sistema Solar. Hay muy poquito, y nadie lo ha olido, pero si pudieras acercarte, olería fatal. TrES dos be es un planeta a unos setecientos cincuenta años luz, y casi no tiene color. Es la séptima parada, y rompe la regla de que lo que está iluminado se ve. Es un gigante de gas del tamaño de Júpiter, y refleja menos del uno por ciento de la luz que le llega. Es más negro que el carbón, y que cualquier planeta o luna del Sistema Solar. Y todavía no se sabe del todo por qué. Pero está tan pegado a su estrella que da la vuelta en dos días y medio, y se calienta a casi mil grados. Así que brilla un poco en rojo, como una brasa. Una estrella de neutrones es lo que queda cuando explota una estrella mucho más grande que el Sol, de unas siete a diecinueve veces su masa. Es la octava parada, y rompe la regla de que lo pequeño pesa poco. Tiene más masa que el Sol, pero mide lo que una ciudad. Está tan apretada que un terrón de azúcar de esa materia pesaría en la Tierra unos mil millones de toneladas. Lo que pesa una montaña. Y algunas giran a lo loco. La más rápida que se conoce da setecientas dieciséis vueltas por segundo. Una estrella entera, girando el doble de rápido que una batidora de cocina. Su magnetismo, lo que en la Tierra mueve las brújulas, es miles de millones de veces más fuerte que el nuestro. Y en las más extremas, que se llaman magnetares, todavía mil veces más. Y si lo que queda se aprieta todavía más, ya ni la luz puede salir. Es un agujero negro. M ochenta y siete asterisco es un agujero negro enorme, en el centro de una galaxia a unos cincuenta y cinco millones de años luz. Es la novena parada, y rompe la regla más fuerte de todas, que la luz siempre puede salir. Tiene la masa de seis mil quinientos millones de soles. En dos mil diecinueve fue el primer agujero negro del que se consiguió una imagen. Pero lo que se ve no es el agujero. Es su sombra, rodeada de gas que brilla. El agujero de verdad empieza en el horizonte de sucesos. No es una superficie que puedas tocar. Es el punto de no retorno. A partir de ahí, nada puede salir, ni siquiera la luz. Y el de M ochenta y siete mide, de lado a lado, casi cuarenta mil millones de kilómetros. La nave que más lejos hemos mandado, la Voyager uno, está a unos veintiséis mil millones de kilómetros de la Tierra. Toda esa distancia cabría dentro del agujero negro, y sobraría sitio. La Voyager uno, la nave que más lejos hemos mandado, es la décima parada. Y rompe la última regla, la de que lejos es solo cuestión de tiempo. Salió de la Tierra en mil novecientos setenta y siete. Pasó por Júpiter y por Saturno, dos de nuestras paradas, y siguió hacia fuera. En dos mil doce salió al espacio que hay entre las estrellas. Hoy va a unos sesenta y un mil kilómetros por hora. Y en noviembre de dos mil veintiséis llega a un día luz de la Tierra. Su señal, que viaja a la velocidad de la luz, tarda un día entero en llegarnos. Nada fabricado por nosotros había llegado tan lejos. Casi cincuenta años de viaje, para llegar a un día luz. Ahora piensa en el agujero negro del centro de nuestra galaxia, Sagitario A asterisco. Está a unos veintisiete mil años luz. Años, no días. A la velocidad de la Voyager, si fuera hacia allí, tardaría casi quinientos millones de años. Ese viaje es justo el final de Orbit, el juego espacial que estoy desarrollando. En el juego, a Sagitario A asterisco se llega en cien saltos. Ese viaje es el de mi próximo vídeo, desde la Tierra hasta Sagitario A asterisco. Si quieres verlo, suscríbete. Y todo empezó con un planeta azul donde podría llover cristal, y que olería a huevos podridos. Cuéntame, ¿cuál de estas diez reglas rotas te ha costado más creerte?
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se hizo la primera foto del agujero negro de la Vía Láctea?
Se publicó el 12 de mayo de 2022, hecha por el Event Horizon Telescope con datos tomados en 2017.
¿Cuál es el agujero negro más cercano a la Tierra?
Gaia BH1, a unos 1.560 años luz. Se encontró en 2022 por el movimiento de una estrella parecida al Sol que le da vueltas.
¿Cuánta masa tiene Sagitario A*?
Unos 4 millones de veces la del Sol, y está a unos 27.000 años luz.
Sus páginas en Planetas de Orbit
Cada lugar tiene su página con más datos, todos sus vídeos y su salto en el juego.
Fuentes
- ESO, eso2208: primera imagen del agujero negro de la Vía Láctea (12-may-2022): 4 millones de masas solares, 27.000 años luz, sombra y anillo, ocho observatorios en 2017, más de 300 investigadores de 80 centros, el donut en la Luna, el cachorro y el gas que gira en minutos frente a días o semanas en M87*.
- Instituto Max Planck de Astronomía, Gaia BH1 (4-nov-2022): a menos de 1.600 años luz, unas 10 masas solares, estrella parecida al Sol con una vuelta cada 185,6 días, agujero negro sin disco de gas, a menos de la mitad que el récord anterior.
- ESA, los agujeros negros de Gaia (2023): Gaia BH1 a 1.560 años luz, en Ofiuco.
Las «decenas de millones de años» son una cuenta mía: 1.560 años luz a los 61.000 km/h de la Voyager 1 dan unos 28 millones de años.


