10 cosas del espacio que parecen falsas (y son reales)
En Venus el Sol sale por el oeste, Saturno flotaría y en un planeta podría llover cristal de lado. Diez datos reales del espacio, con su fuente.
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Hay cosas del espacio que parecen inventadas y son reales. En Venus el Sol sale por el oeste. Saturno flotaría en una bañera gigante. Y en un planeta llamado HD 189733 b podría llover cristal de lado, empujado por vientos de 8.700 km/h, y en su aire hay un gas que huele a huevo podrido.
Las junté en un vídeo de diez paradas. Salimos de la Tierra hacia fuera y en cada parada se rompe una regla que aquí damos por hecha: que el Sol sale por el este, que lo pesado se hunde, que la luz siempre puede escapar. Al final del todo está el agujero negro donde acaba mi juego, Orbit.
¿Por qué en Venus el Sol sale por el oeste?
En Venus, de un amanecer al siguiente pasan casi 117 días nuestros. Y cuando el Sol por fin sale, lo hace por el oeste, porque Venus gira al revés que casi todos los planetas.
Mientras el suelo apenas se mueve, arriba, en las nubes, hay vientos de hasta 360 km/h. Esas nubes dan la vuelta entera al planeta en unos 4 días. Es como si el planeta estuviera quieto y el cielo corriera a su alrededor.
Otra cosa rara: Venus está más lejos del Sol que Mercurio y aun así es más caliente. Su suelo pasa de los 460 grados. Lo cuento con más calma en por qué en Venus el Sol sale por el oeste.
¿Qué luna tiene más volcanes?
Ío, una luna de Júpiter, con unos 400 volcanes activos. Es el sitio más volcánico del Sistema Solar, y una luna tan lejos del Sol no debería tener tanto calor dentro.
La culpa es de Júpiter. Su gravedad estira y aprieta a Ío en cada vuelta, como cuando amasas una pelota blanda, y eso funde parte de su interior. Sus vecinas Europa y Ganímedes no dejan que pare: por cada vuelta de Ganímedes, Europa da dos e Ío da cuatro. Es como empujar un columpio siempre en el momento justo.
La lava va tapando los cráteres, así que el suelo de Ío se rehace solo. Más en los 400 volcanes de Ío.
¿Saturno se está quedando sin anillos?
Sí, poco a poco. El hielo de los anillos va cayendo hacia el planeta como una lluvia. Según un estudio de la NASA de 2018, cada media hora pierden agua como para llenar una piscina olímpica, y podrían desaparecer en menos de 100 millones de años. Es una estimación.
Parece mucho tiempo, pero Saturno tiene más de 4.000 millones de años. El investigador que lo midió lo dijo así: hemos tenido suerte de llegar a tiempo de verlos.
Y el dato que casi todo el mundo ha oído también es cierto: Saturno es el único planeta del Sistema Solar menos denso que el agua. Si existiera una bañera tan grande, flotaría. Lo explico en Saturno flotaría en el agua.
¿Qué luna de Saturno lanza agua al espacio?
Encélado. Es una luna pequeña, de unos 500 km, como de Madrid a Barcelona, y está cubierta de hielo. Por unas grietas de su polo sur escupe agua al espacio.
En 2023 el telescopio James Webb midió hasta dónde llega: una columna de vapor de más de 9.600 km, unas veinte veces el tamaño de la propia luna. Ese hielo se queda dando vueltas a Saturno y forma uno de sus anillos, el anillo E.
Y su superficie es la que más luz refleja de todo el Sistema Solar. Más en la luna que escupe agua.
¿De qué está hecha la lluvia en Titán?
De metano y etano, el gas natural de la cocina, que allí es líquido. En Titán llueve y hay ríos y mares, pero no son de agua. Hace 179 grados bajo cero, y con ese frío el hielo de agua está duro como la piedra y hace el papel que aquí hace la roca.
Titán es la luna más grande de Saturno, más grande incluso que el planeta Mercurio. Y en 2020 se descubrió que se aleja de Saturno unos 11 cm al año, cien veces más rápido de lo que se calculaba. Nuestra Luna también se aleja de nosotros, 3,8 cm al año. Titán va casi tres veces más rápido.
¿En qué planeta podría llover cristal?
En HD 189733 b, a unos 64 años luz. Desde lejos es azul, como la Tierra, pero no por el agua. La explicación más aceptada es que tiene partículas de silicato, el material del que se hace el vidrio.
Está a unos 900 grados y tiene vientos de miles de kilómetros por hora (una medida de la NASA dio 8.700 km/h). Con ese viento, ese cristal caería de lado.
El remate llegó en 2024: el James Webb encontró en su aire sulfuro de hidrógeno, el gas del olor a huevo podrido. Era la primera vez que se veía en un planeta fuera del Sistema Solar. Hay muy poco y nadie lo ha olido, pero de cerca olería fatal. Todo sobre él en el planeta donde llueve cristal.
¿Existe un planeta más negro que el carbón?
TrES-2 b, a unos 750 años luz. Es un gigante de gas del tamaño de Júpiter y refleja menos del 1 % de la luz que le llega. Cuando lo midieron, en 2011, era más negro que el carbón y que cualquier planeta o luna del Sistema Solar. Todavía no se sabe del todo por qué.
Está tan pegado a su estrella que le da la vuelta en dos días y medio y se calienta a casi 1.000 grados. Así que, aunque casi no refleja luz, brilla un poco en rojo, como una brasa.
¿Cuánto pesa una estrella de neutrones?
Una estrella de neutrones es lo que queda cuando explota una estrella de unas 7 a 19 veces la masa del Sol. Tiene más masa que el Sol, pero mide lo que una ciudad. Según la NASA, un terrón de azúcar de esa materia pesaría en la Tierra unos 1.000 millones de toneladas: lo que pesa una montaña.
La más rápida que se conoce da 716 vueltas por segundo. La NASA lo compara con una batidora de cocina: gira el doble de rápido. Y su magnetismo, lo que en la Tierra mueve las brújulas, es miles de millones de veces más fuerte que el nuestro.
¿Cómo de grande es el agujero negro M87*?
M87* está en el centro de una galaxia a unos 55 millones de años luz y tiene la masa de 6.500 millones de soles. En 2019 fue el primer agujero negro del que se consiguió una imagen. Lo que se ve no es el agujero: es su sombra, rodeada de gas que brilla.
El agujero de verdad empieza en el horizonte de sucesos, el punto de no retorno: lo que lo cruza ya no sale, ni siquiera la luz. En M87* ese horizonte mide casi 40.000 millones de km de un lado a otro.
Para hacerse una idea: la Voyager 1, la nave que más lejos hemos mandado, está a unos 26.000 millones de km de la Tierra. Esa distancia entera, de aquí a la nave, cabría de punta a punta dentro del horizonte, y sobraría sitio.
¿Cuánto tardaríamos en llegar al centro de la galaxia?
A la velocidad de la Voyager 1, casi 500 millones de años. La Voyager salió en 1977, pasó por Júpiter y Saturno y en 2012 entró en el espacio que hay entre las estrellas. Va a unos 61.000 km/h.
El 18 de noviembre de 2026 llegará a un día luz de la Tierra: su señal tardará un día entero en llegarnos. Casi 50 años de viaje para llegar a un día luz.
El agujero negro del centro de nuestra galaxia, Sagitario A*, está a unos 27.000 años luz. Años, no días. Los casi 500 millones de años salen de una cuenta que hice yo: 27.000 años luz a 61.000 km/h, en línea recta y sin frenar (la Voyager no va hacia allí). Sobre ese agujero negro escribí en la primera foto de Sagitario A*.
Ese viaje es el final de Orbit, el juego de Android que estoy haciendo: allí a Sagitario A* se llega en 100 saltos. Y ahora te pregunto lo mismo que en el vídeo: ¿cuál de estas diez cosas te ha costado más creerte?
Lo que cuento en el vídeo
Lo que digo en el vídeo
Hay un planeta donde podría llover cristal de lado, empujado por vientos de ocho mil setecientos kilómetros por hora. Y en dos mil veinticuatro, el telescopio James Webb encontró en su aire un gas que huele a huevos podridos. Ese planeta existe, y ni siquiera es lo más raro de este vídeo. Vamos a hacer un viaje desde la Tierra hacia fuera, cada vez más lejos. Son diez paradas, y en cada una se rompe una regla que en la Tierra damos por hecha. Venus, el planeta de al lado, es la primera parada. Y la regla que se rompe aquí es una de la Tierra, donde el Sol siempre sale por el este. En Venus, en cambio, el Sol sale por el oeste. Pasa porque Venus gira sobre sí mismo al revés que casi todos los planetas. Y gira tan despacio que, de un amanecer al siguiente, pasan casi ciento diecisiete días de la Tierra. Mientras el suelo casi no se mueve, las nubes dan la vuelta entera al planeta en unos cuatro días. Van con vientos de hasta trescientos sesenta kilómetros por hora. Es como si el planeta estuviera quieto y el cielo corriera a su alrededor. Venus está más lejos del Sol que Mercurio, y aun así su suelo está más caliente, a más de cuatrocientos sesenta grados. Ío, una luna de Júpiter, es la segunda parada. Y rompe otra regla de casa. En la Tierra, el suelo que pisas está quieto y es muy antiguo, pero en Ío sube y baja, y la lava lo cubre de nuevo sin parar. Ío tiene unos cuatrocientos volcanes activos. Es el sitio con más volcanes en marcha de todo el Sistema Solar. Y una luna, lejos del Sol, no debería tener tanto calor dentro. La culpa es de Júpiter. Su gravedad estira y aprieta a Ío en cada vuelta, como cuando amasas una pelota blanda, y eso funde parte de su interior. Y esto no se apaga nunca, porque sus lunas vecinas, Europa y Ganímedes, también tiran de ella, y siempre en el mismo punto de su vuelta. Por cada vuelta que da Ganímedes, Europa da dos e Ío da cuatro. Es como empujar un columpio siempre en el momento justo. Así la órbita de Ío nunca se vuelve redonda, y Júpiter la sigue amasando sin parar. La lava va tapando los cráteres, y el suelo de Ío se rehace solo. Saturno, el planeta de los anillos, es la tercera parada. Y rompe la regla de que lo grande y pesado se hunde. Saturno es gigantesco, pero es el único planeta del Sistema Solar menos denso que el agua. Si existiera una bañera tan grande, flotaría. Los anillos de Saturno, que parecen eternos, se están deshaciendo. Sus trocitos de hielo van cayendo hacia el planeta, como una lluvia. Según la NASA, cada media hora pierden agua como para llenar una piscina olímpica. Y calculan que podrían desaparecer en menos de cien millones de años. Parece mucho, pero Saturno tiene más de cuatro mil millones de años. Como dice el investigador que lo midió, hemos tenido suerte de llegar a tiempo de verlos. Encélado, una pequeña luna de Saturno, es la cuarta parada. Y mientras unos anillos se deshacen, ella alimenta otro. Y aquí se rompe la regla de que el agua cae hacia abajo. Encélado mide unos quinientos kilómetros de ancho, como de Madrid a Barcelona, y está cubierto de hielo. Por unas grietas de su polo sur, escupe agua al espacio. En dos mil veintitrés, el telescopio James Webb midió hasta dónde llega. Una columna de vapor de agua de más de nueve mil seiscientos kilómetros de largo. Más de veinte veces el tamaño de la propia luna. Ese hielo se queda dando vueltas a Saturno y forma uno de sus anillos, el anillo E. Y de paso, Encélado es lo que más luz refleja de todo el Sistema Solar. Titán, la luna más grande de Saturno, es la quinta parada, y es más grande incluso que el planeta Mercurio. Titán rompe dos reglas. La primera, que la lluvia es de agua. En Titán llueve, y hay ríos y mares, pero son de metano y etano, el gas natural de la cocina, que allí es líquido. Porque allí hace ciento setenta y nueve grados bajo cero. Con ese frío, el hielo de agua hace el papel que en la Tierra hace la roca. La segunda regla es que una luna se queda siempre a la misma distancia. En dos mil veinte se descubrió que Titán se aleja de Saturno unos once centímetros cada año. Cien veces más rápido de lo que se calculaba. Nuestra Luna también se aleja de la Tierra, pero tres coma ocho centímetros al año. Titán va casi tres veces más rápido. El planeta del cristal, la sexta parada, está fuera del Sistema Solar. Está a unos sesenta y cuatro años luz. Un año luz es lo que recorre la luz, lo más rápido que existe, en un año entero. Su nombre es de catálogo, HD uno ocho nueve siete tres tres be. Y rompe la regla de que la lluvia es agua que cae hacia abajo. Es azul, pero no por el agua. Es por unas partículas de silicato, el material del que se hace el vidrio. Está a unos novecientos grados, y con vientos de ocho mil setecientos kilómetros por hora, ese cristal caería de lado. En dos mil veinticuatro, el James Webb encontró en su aire sulfuro de hidrógeno, el gas que hace que los huevos podridos huelan como huelen. Era la primera vez que se veía en un planeta fuera del Sistema Solar. Hay muy poquito, y nadie lo ha olido, pero si pudieras acercarte, olería fatal. TrES dos be es un planeta a unos setecientos cincuenta años luz, y casi no tiene color. Es la séptima parada, y rompe la regla de que lo que está iluminado se ve. Es un gigante de gas del tamaño de Júpiter, y refleja menos del uno por ciento de la luz que le llega. Es más negro que el carbón, y que cualquier planeta o luna del Sistema Solar. Y todavía no se sabe del todo por qué. Pero está tan pegado a su estrella que da la vuelta en dos días y medio, y se calienta a casi mil grados. Así que brilla un poco en rojo, como una brasa. Una estrella de neutrones es lo que queda cuando explota una estrella mucho más grande que el Sol, de unas siete a diecinueve veces su masa. Es la octava parada, y rompe la regla de que lo pequeño pesa poco. Tiene más masa que el Sol, pero mide lo que una ciudad. Está tan apretada que un terrón de azúcar de esa materia pesaría en la Tierra unos mil millones de toneladas. Lo que pesa una montaña. Y algunas giran a lo loco. La más rápida que se conoce da setecientas dieciséis vueltas por segundo. Una estrella entera, girando el doble de rápido que una batidora de cocina. Su magnetismo, lo que en la Tierra mueve las brújulas, es miles de millones de veces más fuerte que el nuestro. Y en las más extremas, que se llaman magnetares, todavía mil veces más. Y si lo que queda se aprieta todavía más, ya ni la luz puede salir. Es un agujero negro. M ochenta y siete asterisco es un agujero negro enorme, en el centro de una galaxia a unos cincuenta y cinco millones de años luz. Es la novena parada, y rompe la regla más fuerte de todas, que la luz siempre puede salir. Tiene la masa de seis mil quinientos millones de soles. En dos mil diecinueve fue el primer agujero negro del que se consiguió una imagen. Pero lo que se ve no es el agujero. Es su sombra, rodeada de gas que brilla. El agujero de verdad empieza en el horizonte de sucesos. No es una superficie que puedas tocar. Es el punto de no retorno. A partir de ahí, nada puede salir, ni siquiera la luz. Y el de M ochenta y siete mide, de lado a lado, casi cuarenta mil millones de kilómetros. La nave que más lejos hemos mandado, la Voyager uno, está a unos veintiséis mil millones de kilómetros de la Tierra. Toda esa distancia cabría dentro del agujero negro, y sobraría sitio. La Voyager uno, la nave que más lejos hemos mandado, es la décima parada. Y rompe la última regla, la de que lejos es solo cuestión de tiempo. Salió de la Tierra en mil novecientos setenta y siete. Pasó por Júpiter y por Saturno, dos de nuestras paradas, y siguió hacia fuera. En dos mil doce salió al espacio que hay entre las estrellas. Hoy va a unos sesenta y un mil kilómetros por hora. Y en noviembre de dos mil veintiséis llega a un día luz de la Tierra. Su señal, que viaja a la velocidad de la luz, tarda un día entero en llegarnos. Nada fabricado por nosotros había llegado tan lejos. Casi cincuenta años de viaje, para llegar a un día luz. Ahora piensa en el agujero negro del centro de nuestra galaxia, Sagitario A asterisco. Está a unos veintisiete mil años luz. Años, no días. A la velocidad de la Voyager, si fuera hacia allí, tardaría casi quinientos millones de años. Ese viaje es justo el final de Orbit, el juego espacial que estoy desarrollando. En el juego, a Sagitario A asterisco se llega en cien saltos. Ese viaje es el de mi próximo vídeo, desde la Tierra hasta Sagitario A asterisco. Si quieres verlo, suscríbete. Y todo empezó con un planeta azul donde podría llover cristal, y que olería a huevos podridos. Cuéntame, ¿cuál de estas diez reglas rotas te ha costado más creerte?
Preguntas frecuentes
¿Por qué en Venus el Sol sale por el oeste?
Porque Venus gira sobre sí mismo al revés que casi todos los planetas, y tan despacio que de un amanecer al siguiente pasan casi 117 días.
¿Es verdad que Saturno flotaría en el agua?
Sí. Es el único planeta del Sistema Solar menos denso que el agua; en una bañera gigante flotaría.
¿Dónde podría llover cristal?
En HD 189733 b, un planeta a unos 64 años luz. Tiene partículas de silicato, el material del vidrio, y vientos tan fuertes que el cristal caería de lado.
¿Cuánto tardaría la Voyager 1 en llegar al centro de la galaxia?
Casi 500 millones de años, según una cuenta propia con 27.000 años luz a 61.000 km/h, en línea recta.
Sus páginas en Planetas de Orbit
Cada lugar tiene su página con más datos, todos sus vídeos y su salto en el juego.
Venusel Sol sale por el oesteSalto 2 en Orbit
Íounos 400 volcanes en una lunaSalto 14 en Orbit
Saturnoflotaría en el aguaSalto 19 en Orbit
Encéladola luna que escupe agua al espacioSalto 21 en Orbit
Titánuna luna donde podrías volarSalto 25 en Orbit
HD 189733 bpodría llover vidrio de ladoSalto 79 en Orbit
Sagitario A*el agujero negro del centro de la galaxiaSalto 100 en Orbit
Fuentes
- Venus: NASA, Venus Facts · NASA NSSDC, Venus Fact Sheet
- Ío: NASA, Io Facts · JPL, Juno y los volcanes de Ío (2024)
- Saturno: NASA, Saturn Facts · NASA, Saturn is losing its rings (2018)
- Encélado: NASA, Enceladus · NASA, Webb y el penacho de Encélado (2023)
- Titán: NASA, Titan Facts · JPL, Titan drifting away (2020)
- HD 189733 b: NASA, vientos de 5.400 mph · NASA Hubble, A true blue planet (2013) · Universidad de Maryland, olor a huevo podrido (2024)
- TrES-2 b: Harvard Gazette, Alien world is blacker than coal (2011)
- Estrellas de neutrones: NASA, Neutron Stars Are Weird! · NRAO, el púlsar más rápido (2006)
- M87*: ESO, eso1907a · JPL, Black Hole Image Makes History
- Voyager 1: NASA, What Is a Light-Day?
- Sagitario A*: ESO, potw2220a
En el vídeo, las imágenes rotuladas «ILUSTRACIÓN · IA» son ilustraciones hechas con IA, no fotos.
- Imagen: NASA/JPL-Caltech · original
- Imagen: NASA/JPL/University of Arizona · original
- Imagen: NASA/JPL/Space Science Institute · original
- Imagen: NASA/JPL/Space Science Institute · original
- Imagen: NASA/JPL-Caltech/Space Science Institute · original
- Ilustración, no es una foto Imagen: NASA, ESA, M. Kornmesser · original
- Imagen: EHT Collaboration (CC BY 4.0), vía NASA · original



