Una clínica puede tener buenos profesionales, instalaciones modernas y agenda llena, y aun así perder margen cada semana fuera del acto sanitario. El problema casi nunca está en la consulta. Está en lo que ocurre alrededor: citas que no se confirman, llamadas repetidas para lo mismo, formularios en papel que alguien teclea después, datos duplicados en tres sistemas, facturas pendientes y pacientes esperando respuestas que podrían darse solas.
El problema no es falta de voluntad ni de profesionalidad. El problema es que tu equipo sanitario termina haciendo de administrativo, recepcionista, gestor de datos y recordatorio humano. Muy noble. Muy caro. Y completamente evitable con el diseño operativo correcto.
