Automatizar procesos empresariales no va de comprar la herramienta de moda ni de llenar la empresa de bots con nombres simpáticos. Va de detectar dónde tu equipo está haciendo de puente humano entre sistemas que deberían hablar solos.
Cuando una persona copia datos de un formulario al CRM, otra revisa un Excel para confirmar stock y una tercera prepara el informe del viernes a base de exportar y pegar, el problema no es falta de actitud. El problema es diseño operativo. Estás pagando horas de trabajo cualificado para mover información de un sitio a otro — y eso, semana tras semana, es una fuga de margen que nunca aparece como tal en contabilidad.
