Muchas industrias invierten cifras serias en maquinaria, procesos de producción y sistemas de gestión, y aun así siguen dependiendo de partes manuales para conectar lo que ocurre en planta con lo que ve la oficina. Una pieza se fabrica, un material se consume, una máquina avisa, una incidencia ocurre — y la información llega al ERP horas después, a veces al día siguiente, casi siempre a través de alguien que la teclea a mano.
Si producción, stock, mantenimiento, compras y logística trabajan con datos que llegan tarde, la fábrica puede ser eficiente y aun así perder margen por gestión. Y eso no se ve en el cuadro de mando: se ve en el resultado de fin de mes, cuando ya es tarde para corregir.
